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lunes, 27 de abril de 2015

Dorcas la Costurera



Dorcas, la costurera

La Biblia nos dice que cada creyente recibe uno o varios dones de parte de Dios, según su perfecta voluntad. Algunos son más visibles que otros, pero todos son igualmente importantes y necesarios para que el cuerpo crezca y se edifique a la imagen de nuestro Señor Jesucristo. Podemos hablar de los dones que tenía Débora, la gran juez de Israel, o de María, la hermana de Moisés. Pablo, el apóstol menciona un gran número de mujeres en la epístola a los Romanos que fueron sus colaboradoras y de gran ayuda en la obra del Señor. Podemos entender que estas mujeres fueron grandemente usadas por Dios para la extensión del Evangelio y dejaron una gran huella en todos aquellos que las conocían. Pero la mujer que hoy nos ocupa Dorcas, no tenía muchos talentos, pero el que tenía lo puso al servicio de su Señor. Nos recuerda la parábola de los talentos, al siervo que su señor le dio uno, pero tuvo miedo de perderlo y lo escondió, no lo usó, y por lo tanto no pudo darle a su señor el fruto de su talento. Aquí vemos a una mujer sencilla, y con un talento, pero por el contrario fue usado con creces para su Señor.

Quién era Dorcas

Dorcas era una mujer, aunque no podemos confirmar si era joven o mayor, que vivía en Jope, un puerto marítimo (v.36). Desde allí fue donde Jonás el profeta cogió un barco para huir a Tarsis, y no obedecer la voz de Dios que le enviaba a Nínive. Se sabe que su nombre en hebreo era “Tabita”, pero su traducción al griego es Dorcas. Su nombre significa “gacela”, que es símbolo de belleza. ¿Quizás Dorcas era una mujer hermosa? No sabemos, pero lo que sí sabemos es que era hermosa en su interior, como así lo demuestran sus obras. Una de las características más importantes si no la más, es que se nos dice que Dorcas era una discípula “Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas” (v.36). La Biblia cuando habla de discípulo quiere decir que era un seguidor de Jesucristo. Que había sido salvado, perdonado por la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Que ya no vivía para él mismo sino para su Señor. No sabemos dónde Dorcas pudo conocer o saber de Jesús, pero lo más probable es que en Jope hubiera una pequeña iglesia de cristianos donde había llegado el evangelio, al ser un puerto marítimo, había mucho trasiego de gentes viajando de un sitio a otro. Puede que algunos creyentes esparcidos por causa de la persecución tan fiera en Jerusalén llegaran a Jope y se quedaron allí a vivir (Hechos 8:4). Déjame que te pregunte ¿eres tú discípula de Cristo? ¿Has sido perdonada, salvada por su obra en la cruz? No basta con ir a la iglesia, ni con leer la Biblia sino que tiene que haber una transformación en el corazón. Y esta operación solo la puede hacer el Espíritu Santo. Deja que Él te cambie y te de vida eterna por medio de la sangre de Jesús. Tú no puedes hacer nada, es una obra sobrenatural y soberana. Abundaba en buenas obras y en limosnas

Justo después de decir que Dorcas era una discípula, nos dice el pasaje “que abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía”, y ese es el orden. Por muchas obras buenas que hagamos no podemos salvarnos a nosotros mismos, primero el Espíritu Santo nos da vida, y luego vienen las obras como consecuencia de esa vida (Efesios 2:8-9).

Cuando se dice que Dorcas abundaba en buenas obras, es que hacía muchas. No era solo alguna ayuda de vez en cuando, o tener muy buenas intenciones, sino que ella realmente las hacía y en abundancia. Ella comprendía lo que quiere decir usar y trabajar con el talento que su Señor le dio, sus manos y su aguja. Ella era modista y tenía un corazón tan agradecido a Dios por haberla salvado, que lo mostró ayudando y sirviendo a los más necesitados. Ella con su talento de coser, le hacía túnicas y vestidos a las viudas, a las personas más necesitadas. Recordad que cuando una mujer quedaba viuda no había ayudas del gobierno, y quedaba a merced de la buena voluntad de los demás para ayudarla, era el grupo de la sociedad más necesitado y vulnerable. Su talento lo usó al 100%, y su corazón era generoso hasta rebosar por los necesitados. ¿Cómo estás usando tus talentos? ¿Tienes miedo y los escondes? ¿O los estás usando para el servicio de tu Señor? ¿Está tu corazón agradecido por lo que Dios ha hecho en tu vida y por su salvación? ¿Cómo demuestras esta fe y esta gratitud que hay en tu corazón? ¿Pueden decir los demás que abundas en buenas obras y limosnas? ¿Haces lo que puedes por aliviar el sufrimiento de los demás y por ayudar a los más necesitados? Quiera el Señor que cuando hablen de nosotras no digan cosas malas, sino al revés, que nos conozcan por ser discípulas de Jesús y por abundar en buenas obras y limosnas.

Muerte y resurrección de Dorcas

El relato bíblico es corto y directo: “Y aconteció que en aquellos días (Dorcas) enfermó y murió” (v.37). No sabemos si fue de una enfermedad que ya tenía y fue agravando o que de repente enfermó y a los pocos días murió. Parece que Dorcas no tenía familiares ya que no se menciona ninguno, da a entender que son las mujeres creyentes o las viudas las que la lavan y la ponen en una sala. Tampoco sabemos si la sala era en su propia casa o en un lugar de reunión. El caso es que la preparan como a cualquier persona que muere para ser enterrada, como era la costumbre. El dolor por su muerte fue muy grande, la gente la amaba en gran manera. Las viudas que había ayudado lloraban sin consuelo. No hizo falta llamar a las plañideras, había mucha gente que lloraba su pérdida. Los discípulos de Jope, al enterarse que Pedro estaba en Lida, un pueblo cerca de Jope, a unos 25 o 30 km., no dudaron en llamarlo. Quizá ya corrió la noticia de que Pedro había sanado a Eneas (Hechos 9:33-34) o conocían cómo Pedro había sanado antes a enfermos de todo tipo (Hechos 5:12-16). El caso es que enviaron a dos hombres a buscarlo, lo llamaron esperando que pudiera hacer algo o por lo menos aliviar y consolar a los hermanos y las viudas (v.38).

La respuesta de Pedro fue inmediata, se levantó y fue a Jope. Al llegar a la sala donde habían puesto a Dorcas, podemos imaginar la escena de todas las viudas llorando y mostrándole las túnicas y vestidos que les había hecho Dorcas. ¡Con cuanto amor y ternura hablaban de ella, cómo la amaban y cuan agradecidas estaban! (v.39). Pedro actuó como vio en el Señor Jesucristo cuando resucitó por ejemplo, a la hija de Jairo, echó a todo el mundo fuera de la sala, se arrodilló y oró a Dios. No sabemos qué dijo, pero por supuesto oraría para que devolviera la vida a Dorcas. Y llamándola por su nombre, Dorcas abrió sus ojos y se incorporó. Dios obró un milagro de resurrección, y Pedro la devolvió viva a los creyentes y a las viudas (v.40-41). Las lágrimas de los que lloraban se convirtieron en lágrimas de gozo y alegría al ver a Dorcas viva. Consecuencias

Como cualquier noticia de esta índole no se podía guardar, y fue conocida por todos en Jope. Muchos, me imagino que fueron a ver a Dorcas, para confirmar que era verdad, y tuvieron que reconocer que un milagro se había producido. Acaba nuestro texto con la consecuencia que este milagro trajo a muchos que vivían en Jope, “y muchos creyeron en el Señor”. Que bendición tan grande no solo el que Dorcas volviera a la vida, sino que muchas personas se convirtieron al Señor y llegaron a ser sus discípulos. Tenemos que tener claro que hoy día no necesitamos los milagros para que la gente crea. Los milagros en la iglesia primitiva eran una confirmación de que lo que se predicaba era la verdad, porque todavía no tenían toda la Palabra de Dios revelada. Una vez que ya tenemos la Palabra de Dios completa, no son necesarios los milagros para confirmar la predicación. Jesús contó una parábola a sus discípulos, la del rico y Lázaro. La mayoría la sabréis porque es muy conocida. Cuando el rico está en el lugar de tormento le dice a Lázaro que está en el seno de Abraham, que envíe a alguien de entre los muertos para avisar a sus hermanos, a fin de que ellos no vayan a ese lugar. Pero fijaos la respuesta de Abraham: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:29-31).

Aquí tenemos la respuesta, la gente creerá si cree la Palabra de Dios y si cree lo que Dios ha dicho, pero aunque alguien se levante de los muertos, eso no les hará creer. Debe haber un arrepentimiento y fe en la obra de Cristo que realizó en la cruz. Volviendo a nuestra historia, como un eslabón más de una cadena, y como consecuencia de que muchos creyeron en el Señor, el apóstol Pedro permaneció en Jope durante muchos días, me imagino para enseñar y edificar a los nuevos creyentes (v.43). Aplicación

Damos gracias a Dios por Dorcas, esta mujer sencilla pero que usó su don de la aguja para ayudar a los más necesitados. La vida de Dorcas también ha servido de inspiración a muchas creyentes para fundar organizaciones cristianas con el objetivo de ayudar a los más necesitados, ofreciéndoles comida, ropa etc.

Dorcas fue conocida por su abundancia de buenas obras y limosnas, ¿por qué eres tú conocida? ¿Estás poniendo en práctica los dones o el don que Dios te ha dado? ¿Lo pones al servicio del Señor y de los demás? ¿Eres generosa con los más necesitados? La vida de Dorcas es un ejemplo de un corazón transformado y agradecido a Dios y sus obras era el resultado de una fe genuina en el Señor Jesucristo. Que así se vea nuestra fe por nuestras buenas obras.

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