Inicio

Translate

sábado, 2 de mayo de 2015

Mujeres que regocijaron el corazón de Dios


Mujeres que regocijaron el corazón de Jehová
“Que Jehová recompense tu manera de obrar, y que llegue a haber para ti un salario perfecto procedente de Jehová.” (RUT 2:12.)
1, 2. ¿De qué manera nos beneficiará reflexionar en los  ejemplos bíblicos de mujeres que regocijaron el corazón de Jehová?
EL TEMOR a Dios impulsó a dos mujeres a desobedecer a un faraón. La fe hizo que una prostituta arriesgara su vida para proteger a dos espías israelitas. La sensatez y la humildad de una mujer  en una situación crítica salvaron muchas vidas e impidieron que el ungido de Jehová incurriera en culpa de sangre. La fe en Jehová Dios, aunada a la hospitalidad, motivó a una madre viuda a dar al profeta de Dios la última comida que le quedaba. Estos son solo algunos de los numerosos ejemplos bíblicos de mujeres que regocijaron el corazón de Jehová.
La forma en que Jehová consideró a estas mujeres y las bendiciones que les otorgó demuestran que lo que más le agrada de una persona, sin importar si es hombre o mujer, son sus cualidades espirituales. En el mundo de hoy, obsesionado con lo material, dar prioridad a la espiritualidad no es nada fácil. Pero tampoco es algo imposible, como demuestran millones de mujeres temerosas de Dios que constituyen gran parte del pueblo de Dios en la actualidad. Dichas cristianas imitan la fe, discreción, hospitalidad y demás virtudes que caracterizaron a las mujeres temerosas de Dios mencionadas en la Biblia. Por supuesto, los varones cristianos también deben imitar las cualidades de aquellas mujeres ejemplares de tiempos antiguos. Para ver cómo hacerlo más plenamente, examinemos con detalle los relatos bíblicos de las mujeres a las que se aludió al comienzo (Romanos 15:4; Santiago 4:8).
Desobedecieron al Faraón
3, 4. a) ¿Por qué no obedecieron Sifrá y Puá cuando el Faraón ordenó que se diera muerte a todo varón israelita recién nacido? b) ¿Cómo recompensó Jehová a las dos parteras por su valor y temor piadoso?
En los juicios de Nuremberg que tuvieron lugar en Alemania al término de la segunda guerra mundial, muchos acusados de genocidio trataron de excusar sus crímenes aduciendo que simplemente habían obedecido órdenes. Pues bien, comparemos a estas personas con dos parteras israelitas, Sifrá y Puá, que vivieron en el antiguo Egipto durante el reinado de un faraón tiránico a quien no se identifica. Temiendo que la población hebrea creciera, el Faraón ordenó a las parteras que dieran muerte a todo varón hebreo recién nacido. ¿Qué hicieron ellas ante una orden tan horrible? “No hacían como les había hablado el rey de Egipto, sino que conservaban vivos a los varoncitos.” ¿Por qué no sucumbieron estas mujeres al temor al hombre? Porque “temían al Dios verdadero” (Éxodo 1:15, 17; Génesis 9:6).
Así es, aquellas parteras se refugiaron en Jehová, y él fue un “escudo” para ellas, protegiéndolas de la ira del Faraón (2 Samuel 22:31; Éxodo 1:18-20). Pero Jehová no solo las bendijo de esta forma. También recompensó a Sifrá y Puá concediéndoles tener su propia familia, e incluso las honró haciendo que sus nombres y hechos quedaran recogidos en su Palabra inspirada para generaciones futuras, mientras que el nombre de aquel Faraón se ha perdido en las arenas del tiempo (Éxodo 1:21; 1 Samuel 2:30b;Proverbios 10:7).
5. ¿De qué manera manifiestan muchas cristianas la misma actitud que Sifrá y Puá, y cómo las recompensará Jehová?
¿Hay en la actualidad mujeres como Sifrá y Puá? Desde luego que sí. Año tras año, miles de mujeres predican sin temor el mensaje bíblico de salvación en países donde lo prohíbe “la orden del rey”, arriesgando así su libertad e incluso su misma vida (Hebreos 11:23; Hechos 5:28, 29). Motivadas por el amor a Dios y al prójimo, estas valientes mujeres no permiten que nadie les impida llevar las buenas nuevas del Reino de Dios, por lo que muchas de ellas afrontan oposición y persecución (Marcos 12:30, 31; 13:9-13). Al igual que en el caso de Sifrá y Puá, Jehová está muy al tanto de los hechos de estas intrépidas y excelentes mujeres, y les demostrará su amor conservando sus nombres en “el libro de la vida” si aguantan fielmente hasta el fin (Filipenses 4:3; Mateo 24:13).
Una ex prostituta alegra el corazón de Jehová
6, 7. a) ¿Qué sabía Rahab de Jehová y de su pueblo, y qué efecto tuvo este conocimiento en ella? b) ¿De qué manera se honra a Rahab en la Biblia?
En el año 1473 a.E.C. vivía en la ciudad cananea de Jericó una prostituta llamada Rahab. Por lo visto, era una mujer bien informada. Cuando dos espías israelitas fueron a ocultarse en su casa, ella les relató detalles específicos del éxodo milagroso de Israel de Egipto, aunque había tenido lugar cuarenta años antes. También estaba al tanto de las recientes victorias de Israel sobre los reyes amorreos Sehón y Og. Llama la atención el efecto que tuvo en ella conocer aquellos sucesos. Dijo a los espías: “Yo de veras sé que Jehová ciertamente les dará el país, [...] porque Jehová su Dios es Dios en los cielos arriba y en la tierra abajo” (Josué 2:1, 9-11). Así es, lo que Rahab aprendió de Jehová y de sus hechos por Israel hizo que su corazón respondiera favorablemente y que pusiera fe en él (Romanos 10:10).
La fe de Rahab la impulsó a actuar. Recibió “de manera pacífica” a los espías israelitas y obedeció sus instrucciones para salvarse cuando Israel atacó Jericó (Hebreos 11:31;Josué 2:18-21). No hay duda de que las obras de fe de Rahab alegraron el corazón de Jehová, pues Él inspiró al discípulo cristiano Santiago a poner su nombre junto al de Abrahán, el amigo de Dios, como ejemplo para los cristianos. Santiago escribió: “De la misma manera, también, Rahab la ramera, ¿no fue declarada justa por obras, después que hubo recibido hospitalariamente a los mensajeros y los hubo enviado por otro camino?” (Santiago 2:25).
8. ¿De qué manera bendijo Jehová a Rahab por su fe y obediencia?
Jehová recompensó a Rahab de varias maneras. Por un lado, les salvó milagrosamente la vida tanto a ella como a los que se refugiaron en su casa, a saber, “la casa de su padre y [...] todos los que le pertenecían”. Después permitió que moraran “en medio de Israel”, donde se les trató como naturales del país (Josué 2:13; 6:22-25;Levítico 19:33, 34). Pero eso no es todo. Jehová también concedió a Rahab el honor de ser antepasada de Jesucristo. ¡Qué impresionante demostración de bondad amorosa a una mujer de origen cananeo que había dado culto a ídolos!* (Salmo 130:3, 4.)
9. ¿Por qué es animador para algunas mujeres de hoy día el modo como vio Jehová a Rahab y a ciertas cristianas del siglo primero?
Desde el siglo primero hasta nuestros días ha habido cristianas que, al igual que Rahab, han dejado una vida inmoral a fin de agradar a Dios (1 Corintios 6:9-11). Algunas se han criado en ambientes comparables al de la antigua tierra de Canaán, donde predominaba la inmoralidad y hasta se consideraba normal. Sin embargo, cambiaron de vida impulsadas por una fe basada en el conocimiento exacto de las Escrituras (Romanos 10:17). Por lo tanto, de tales mujeres pudiera decirse también que “Dios no se avergüenza de ell[a]s, de ser invocado como su Dios” (Hebreos 11:16). ¡Qué gran honor!
Bendecida por su sensatez
10, 11. ¿Qué situación entre Nabal y David impulsó a Abigail a actuar?
10 Muchas mujeres fieles de la antigüedad fueron ejemplos excepcionales de sensatez, lo que les confirió un gran valor ante el pueblo de Jehová. Un caso es el de Abigail, la esposa de un acaudalado terrateniente israelita llamado Nabal. La sensatez de esta mujer salvó muchas vidas y evitó que David, el futuro rey de Israel, se hiciera culpable de derramamiento de sangre. Podemos leer acerca de Abigail en el capítulo 25 de 1 Samuel.
11 El relato comienza con David y sus hombres acampados cerca de los rebaños de Nabal, a los que protegen día y noche en un acto de bondad para con su hermano israelita, sin cobrarle nada. Pero las provisiones comienzan a escasear, de modo que David envía a diez jóvenes para que pidan alimento a Nabal, lo que le ofrece a este la oportunidad de demostrar su agradecimiento a David y de honrarlo como el ungido de Jehová. Pero Nabal hace lo contrario. En un arrebato de furia, insulta a David y despide a los jóvenes con las manos vacías. Cuando este suceso llega a oídos de David, reúne a 400 hombres armados y sale a buscar venganza. Abigail se entera de la áspera reacción de su esposo y actúa con rapidez y prudencia para apaciguar a David enviándole un generoso cargamento de provisiones. Luego sale personalmente a su encuentro (versículos 1Sam 25:2-20).
12, 13. a) ¿Cómo demostró Abigail sensatez, así como lealtad a Jehová y a su ungido? b) ¿Qué hizo Abigail al regresar a casa, y qué sucedió posteriormente?
12 Cuando Abigail se encuentra con David, su humilde súplica por misericordia revela el profundo respeto que siente por el ungido de Jehová. Dice: “Jehová sin falta le hará a mi señor una casa duradera, porque las guerras de Jehová son lo que mi señor está peleando”, y expresa su convicción de que Jehová comisionará a David para que sea caudillo de Israel (versículos 1Sam 25:28-30). Al mismo tiempo, Abigail hace acopio de mucho valor al decirle a David que si no controla su sed de venganza, terminará haciéndose culpable de sangre (versículos 1Sam 25:26, 31). La humildad, el profundo respeto y la lucidez de Abigail hacen que David recobre el juicio y responda: “¡Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que te ha enviado este día a mi encuentro! Y bendita sea tu sensatez, y bendita seas tú que me has restringido este día de entrar en culpa de sangre” (versículos 1Sam 25:32, 33).
13 Al regresar a casa, Abigail decide con valentía notificar a su esposo del regalo que le ha hecho a David. No obstante, lo encuentra “borracho a más no poder”, así que espera a que esté sobrio para contárselo. ¿Cómo reacciona Nabal? Se queda completamente anonadado y le sobreviene lo que pudiera ser una forma de parálisis. Diez días después Dios le da muerte. Cuando David se entera, le propone matrimonio a Abigail, a quien sin duda admira y respeta profundamente, y ella acepta (versículos 1Sam 25:34-42).
¿Podemos ser como Abigail?
14. ¿Qué virtudes de Abigail pudiéramos cultivar a mayor grado?
14 ¿Observamos virtudes en Abigail que, seamos hombres o mujeres, desearíamos cultivar a mayor grado? Tal vez queramos actuar con más prudencia y sensatez ante los problemas, o hablar de manera calmada y razonable cuando se exaltan las emociones de quienes nos rodean. Si así es, expongámoslo a Jehová en oración. Él promete dar sabiduría, discernimiento y capacidad de pensar a todos los que siguen “pidiendo con fe” (Santiago 1:5, 6; Proverbios 2:1-6, 10, 11).
15. ¿En qué circunstancias es particularmente importante que las cristianas manifiesten las cualidades que tenía Abigail?
15 Estas magníficas cualidades son especialmente importantes en el caso de las mujeres cuyos esposos no creyentes prestan poca o ninguna atención a los principios bíblicos. Quizás algunos beban demasiado. Pero puede ser que cambien, como ha sucedido en muchos casos, al ver la apacibilidad, el profundo respeto y la conducta casta de sus esposas (1 Pedro 3:1, 2, 4).
16. Sin importar la situación que haya en su hogar, ¿de qué forma demostrará la cristiana que valora su relación con Jehová por encima de todo?
16 Sin importar los problemas que una cristiana tenga que soportar en su hogar, conviene recordar que Jehová siempre está dispuesto a prestarle ayuda (1 Pedro 3:12). Por esa razón, es imperioso fortalecerse espiritualmente, orar pidiendo sabiduría y un corazón calmado. Es necesario acercarse a Jehová mediante el estudio regular de la Biblia, la oración, la meditación y la compañía de los hermanos en la fe. El amor de Abigail a Dios y el modo de ver a su siervo ungido no se vieron afectados por la óptica carnal de su esposo; ella se guió por los principios justos. Aun en un hogar donde el esposo es un siervo de Dios ejemplar, la cristiana debe esforzarse por fortalecer y conservar su propia espiritualidad. Es cierto que las Escrituras imponen al esposo la obligación de cuidar de su esposa espiritual y físicamente, pero en definitiva es ella quien debe obrar “su propia salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12; 1 Timoteo 5:8).
Recibió “galardón de profeta”
17, 18. a) ¿Qué prueba de fe poco común afrontó la viuda de Sarepta? b) ¿Cómo respondió la viuda a la petición de Elías, y de qué forma la recompensó Jehová?
17 La forma en que Jehová cuidó de una viuda pobre en tiempos del profeta Elías evidencia que él aprecia profundamente a quienes dan de sí mismos y de sus recursos para apoyar la adoración verdadera. A consecuencia de una larga sequía en tiempos de Elías, el hambre comenzó a afectar a muchas personas, entre las que se contaban una viuda y su joven hijo que vivían en Sarepta. Justo cuando solo les quedaba alimento para una comida más, les llegó un visitante: el profeta Elías. Este hizo una petición algo extraña. Aunque era consciente de la situación de la mujer, le pidió “una pequeña torta redonda”, para lo cual ella tendría que usar todo el aceite y la harina que le quedaban. Pero el profeta añadió: “Porque esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘El jarro grande de harina mismo no se agotará, y el jarro pequeño de aceite mismo no fallará hasta el día en que Jehová dé un aguacero sobre la superficie del suelo’” (1 Reyes 17:8-14).
18 ¿Cómo habríamos respondido a aquella extraordinaria petición? La viuda de Sarepta, reconociendo por lo visto que Elías era el profeta de Jehová, “hizo conforme a la palabra de Elías”. ¿De qué manera respondió Jehová a su hospitalaria acción? Proporcionando milagrosamente alimento para ella, su hijo y Elías durante la sequía (1 Reyes 17:15, 16). Así es, Jehová otorgó a aquella mujer un “galardón de profeta”, aunque no era israelita (Mateo 10:41). El Hijo de Dios también honró a esta viuda cuando la puso como ejemplo para la gente sin fe de Nazaret, la ciudad donde él se crió (Lucas 4:24-26).
19. ¿De qué formas reflejan hoy día muchas cristianas el mismo espíritu que la viuda de Sarepta, y cómo se siente Jehová respecto a ellas?
19 Hoy día, infinidad de cristianas manifiestan el mismo espíritu que la viuda de Sarepta. Por ejemplo, todas las semanas, mujeres altruistas, muchas de las cuales son pobres y tienen familias que atender, reciben con hospitalidad a los superintendentes viajantes y a sus esposas. Otras invitan a comer a los ministros de tiempo completo de su localidad, ayudan a los necesitados o dan de sí mismas o de lo que tienen en otros ámbitos a fin de apoyar la obra del Reino (Lucas 21:4). ¿Se fija Jehová en tales sacrificios? Por supuesto que sí. “Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre, por el hecho de que han servido a los santos y continúan sirviendo.” (Hebreos 6:10.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario