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jueves, 16 de abril de 2015

Sifra y Fúa ( Breve )


Sifra y Fúa
Sifra y Fúa, aunque estas mujeres no son muy populares, lo más probable es que nunca hayas escuchado de ellas, pues tampoco pertenecían al pueblo de Dios. Sin embargo, ambas deben ser mencionadas por su ejemplo de valentía, compasión y deseos de conservar y respetar la vida humana. Sifra y Fúa hicieron la voluntad de Dios, sin importarles el peligro que representaba esto para sus vidas. Veamos su historia, la cual aparece en el Libro del Éxodo 1: 7-21 7 Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra. 10 Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra. 11 Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés. 12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. 15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: 16 Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. 17 Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños. 18 Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? 19 Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. 20 Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera. 21 Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias. El temor, la reverencia hacia el Dios Todopoderoso nos impulsa a actuar: ambas tomaron una decisión arriesgada, al desobedecer la ley humana y someterse a la ley de Dios. Podemos deducir que ambas mujeres tenía un conocimiento del carácter moral de Dios y, al mismo tiempo, tuvieron la capacidad de discernir cuál era exactamente la voluntad de nuestro Señor. Estas mujeres valientes actuaron movidas por su temor, reverencia y respeto hacia Dios. Estas rebeldes pasivas ante leyes injustas agradaron a nuestro Señor: las libró y bendijo grandemente sus vidas.

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